lunes, 27 de agosto de 2012

LOS ESQUEMAS DE DERECHOS DE AUTOR Y PROPIEDAD INTELECTUAL EN BOLIVIA, Y LAS INSTITUCIONES QUE LOS GESTIONAN



En este artículo, titulado: "Para pensar Alternativas a los esquemas de Derechos de Autor y propiedad Intelectual en Bolivia", pretendo compartir una serie de ideas que se organizan de la siguiente manera: Primero, sintetizo muy brevemente una serie de problemas identificados en el ámbito del Arte y la Cultura en Bolivia, principalmente en lo concerniente a la necesidad de reconocimiento social, el ejercicio de derechos y responsabilidades ciudadanos y la distinción que podríamos reconocer, tanto entre las figuras de ‘artista’ y ‘cultor’, cuanto entre las de ‘cultura viva’ y ‘bienes culturales’; distinciones éstas que vale la pena repensar frente al rol que hoy en día están cumpliendo las instituciones que gestionan los esquemas de Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, hoy vigentes en nuestro país. A partir de ello, si bien busco puntualizar algunas limitaciones que emergen desde las normas y procedimientos que estos dos esquemas muestran hoy en día con relación a los pueblos indígena, los datos que presento sugieren que dichas limitaciones probablemente no son muy distintas a las que enfrentan las culturas urbanas dentro del territorio nacional. Sobre esa base, haciendo algunos atisbos sobre lo que sucede en otras partes del planeta, propongo algunas conclusiones y sugerencias que dirijo tanto a los Consejos Departamentales de Culturas, como también a todos quienes deseen armar una posible agenda colectiva de trabajo, crítica y constructiva, entorno a estos temas.
ESPERO QUE ANIME UN DEBATE CONSTRUCTIVO 

lunes, 12 de marzo de 2012

MÚSICA LOMERIANA

Grabación y Producción Independiente de dos CDs de Música Lomeriana. La investigación "Curaciones de Luna Nueva" nos ha permitido además una grabación in situ, de manera conjunta y participativa, con los músicos locales. Luego de varias sesiones, grabadas en contextos 'naturales' (p.e. al borde del río Zapocó o en el chaco de uno de ellos), se ha logrado estos dos trabajos. Todo el material logrado (Master, fotografías y papelería para la producción de CD para la difusión) ha sido entregado a los mismos músicos para que ellos lo administren de forma directa y autónoma. Para conseguir este material, favor entrar en contacto con el Cacique OTB de la Comunidad San Lorenzo, al teléfono comunal No. (012)39802055; o con la Central de Comunidades Indígenas de Lomerío (CICOL), teléfonos comunales No. (010) 39881750 - (010) 39881755 (comunidad El Púquio).

MÚSICA DE LA COMUNIDAD SAN LORENZO.
GRUPO MAÑOMANTAIKI ("LOS ABUELOS")




MÚSICA LOMERIANA.
DON MARIANO BAILABA Y MÚSICOS INVITADOS



lunes, 30 de enero de 2012

Teatro, Cine e Identidad. Pensar la cultura en la Bolivia actual


 Entrevista realizada por Viola Vento. Actriz y Estudiante de antropología (La Paz, 30/01/2012).
1. Cuales aspectos del abigarramiento de la sociedad boliviana de hoy, te parecen más interesantes de un punto de vista antropológico?
Desde mi punto de vista, aquellos aspectos que son de carácter más creativo y poiético (no sólo poético); esto es, aquellos que ponen en evidencia la capacidad de la sociedad –una que ha vivido y aún vive profundas injusticias y marginación del colonialismo interno–, de producir, inventar, re-inventar su realidad. Por mi perfil artístico, me intereso mucho por las maneras en que la gente consigue hacerle ‘juegos de cintura’ a su condición de clase, culturalmente entender y resolver su vida.
En tal situación, a pesar de su complejidad y de los antecedentes históricos y políticos que la marcan, creo que la condición de abigarramiento de la sociedad boliviana no debe ser necesariamente algo negativo. Cuando pienso en ello, pienso también en la figura del caleidoscopio, donde tenemos un juego de sobreposición y mezcla de colores, a partir de la cual entiendo que, sin necesidad de sufrir formas patológicas de esquizofrenia, las personas juegan dinámica y lúdicamente con sus identidades para lograr la gestión de sus vidas, en cada uno de los perfiles que necesitan desempeñar.
2. En el gobierno de Evo Morales, ¿se percibe una mayor libertad cultural o más bien una “hegemonía aymara”?
A pesar de que este gobierno ha logrado muchas cosas que antes era casi imposible pensar, principalmente en desbaratar que sólo ciertas familias de clase alta manejen el país a su antojo y que la injusticia se campee impune por todo el territorio nacional, yo no creo que las ‘libertades culturales’ se deban o dependan de la gestión estatal y mucho menos de un gobierno. Por lo tanto, creo que este es un campo de gestión muy propio y autónomo de las personas, grupos, sociedades.
Ahora, si bien es cierto que en esta línea, el gobierno actual ha venido ‘enarbolando la bandera de lo propio’ como una plataforma de trabajo, también es cierto que gran parte de sus esfuerzos se está concentrando sólo en algunos ‘retazos’ de la cultura, mostrando quizás mayor interés en construir una industria cultural local y el binomio cultura-turismo. Vemos por ejemplo que, estando en el gobierno, ciertos sectores de la sociedad se han visto empoderados en este sentido, y acaban fortaleciendo y priorizando expresiones culturales de gran envergadura, como son el Carnaval de Oruro y el Gran Poder. Sin embargo, vemos que el horizonte muchas veces es trabajar sólo con versiones folklóricas de las culturas. Muchas veces siento que todavía se trabaja sólo desde la nostalgia de un ‘pasado glorioso’ (prehispánico), y no tanto con las culturas vivas de la actualidad.
En otra parte decía lo siguiente: no cabe duda de la importancia histórica y cultural de las tradiciones. Su creación y reproducción son mecanismos que nos permiten mantener vivas las fronteras identitarias que nos distinguen unos con otros, identidades que nos generan identificación y una fuerte sensación de grupo, de clase, incluso de nación. Sin embargo, actualmente pareciera que tendemos a mostrar, ver, estudiar y discutir sólo eso; como si nos inspiraran sólo los remanente culturales de nuestra historia, sólo los elementos que, luego de la colonia, han logrado mantenerse con el paso de los años. Me refiero a algo así como una cierta nostalgia del pasado que procura mostrar a las culturas como algo estático e inmutable.
Me parece que muchas veces hacemos de cuenta que la cultura no trajera consigo conflictos y contradicciones entre nosotros mismos. Como si todos estuviésemos de acuerdo en la forma como debe ser nuestra cultura. Como si los préstamos, apropiaciones, negociaciones, relecturas y reinvenciones culturales no generaran conflictos y contradicciones internas. Y tendemos a olvidar que en el ámbito de la cultura, los conflictos no son necesariamente algo negativo. Desde mi punto de vista, los conflictos y las contradicciones son un motor fundamental para las dinámicas culturales. Esto tiene mucho que ver con la paradoja, que siento que es otro de los motores fundamentales de una cultura-sociedad abigarrada.
Por eso intuyo que el desafío es descubrir la manera en que todos los sectores de la sociedad, jóvenes y ancianos, urbanos y rurales, hombre y mujeres, aprendan unos de otros. Un intercambio ya no sólo cultural, sino que también es generacional, de clase, de género, de visión. Esto, por supuesto, tiene que ver con la posibilidad de que construyamos nuestras identidades ya no tanto a partir de antiguos rasgos ancestrales, míticos y tradicionales, o sólo de los traumas de la dictadura y la lucha de clases, sino también de aquellas cosas que nuestros hijos están aprendiendo y viviendo en estos tiempos. Dicho de otro modo, hablo de construir tradiciones también aprendiendo de nuestros hijos.
Con ello no estoy diciendo que debamos reemplazar y substituir nuestras tradiciones por las innovaciones o por lo ajeno, sino que me refiero a un diálogo justo entre los motores contradictorios de la cultura: la permanencia y la innovación, la memoria y visión.
Muchos bolivianos estamos atentos a cómo este gobierno resuelve estos desafíos, lo cual, innegablemente tiene que ver con el Poder. Si históricamente consigues invertir el acceso al poder en favor de quienes antes no lo tenían, fácilmente esa inversión puede convertirse en un nuevo problema de poder. Entonces, si este nuevo horizonte que nos invita a mirarnos más hacia adentro, no está bien gestionado, puede convertirse en otra forma de ‘ceguera’, de intolerancia y de negación de la diferencia.
Tal vez por eso hoy e día estamos atentos a las nuevas élites aymaras que, aunque existieron desde hace mucho, ahora están más vinculadas al poder. Así, es posible que en el ‘tablero de juego’, el mundo aymara ha cobrado mayor protagonismo en el país, para bien o para mal, mostrando líderes y pensadores muy visionarios y, al mismo tiempo, sujetos muy corruptos y dogmáticos; mostrando sectores deprimidos que ahora están más beneficiados con servicios básicos y participación en la toma de decisiones, pero al mismo tiempo, muestran una desmedida pugna interna por oportunidades que puedan satisfacer sólo intereses sectoriales o gremiales (la problemática del TIPNIS es prueba de ello).
Ahora, esta nueva condición se enfrenta con una misma disyuntiva histórica: propiciar un gobierno de todos. Por eso, creo que la respuesta no está en una forma particular de Estado, sino en la gestión autónoma de las personas, de los grupos, de sus movimientos sociales, lo cual puede significar una forma de dilución del Estado como aparato.
Con todo, quiero pensar que, en la actualidad, los discursos oficiales culturalistas pueden ser una oportunidad para la construcción interna y el debate de una mayor tolerancia e interculturalidad.
3. En las dos películas La Nación Clandestina y ¿Quién mató a la llamita blanca? hay dos diferentes visiones de la relación Bolivia - identidad cultural, ¿en cuál te reconoces más? ¿Crees que son diferentes porqué se relacionen a dos momentos históricos distintos?
No sé si en este caso, la cuestión sea ‘con cuál me reconozco’, porque de ser así, me reconozco en ambas producciones. Creo que la cuestión es: qué ‘miradas’ –como las del cine– son necesarias en la actualidad, y ahí, con todas sus limitaciones narrativas y de producción, el trabajo de Bellot y su equipo de estudiantes, han logrado poner en escena los perfiles paradójicos de las relaciones interculturales en este país. Desde un humor negro (que puede incluso bordear lo pintoresco y grotesco), siento como que ellos consiguen refrescar la importancia que tiene el poder reírnos de nosotros mismos y no sentirnos tan importantes por nuestra condición histórica como nación. Al contrario, Sanjinés siempre apuntó –y lo continúa haciendo– al apelo de una conciencia política que no deja de estar impregnada de los dolores de la dictadura, la persecución política y el exilio. Algo que hoy en día corre el riesgo –aunque no tan fácilmente– de ser leído sólo como el apelo a lo ‘políticamente correcto’, que puede terminar siendo algo muy forzado y desgastado si es que no se refresca contrastándose con otras ‘parcelas’ de la realidad.
Interesante es que lo que las une a ambas es que presentan el tema de los viajes, los desplazamientos y la subsecuente transición de una a otra identidad en los sujetos, lo cual ocurre de acuerdo al contexto, las necesidades, la interpelación e interacción, y ciertamente, la búsqueda interminable del yo. En algunos casos vemos cómo eso parte de y/o se desenlaza en una tragedia y, en otros, en lo cómico y paradójico.
Con todo, creo que son películas que se diferencian no sólo porque pertenecen a dos épocas históricas distintas, sino porque son dos miradas distintas, no sólo de las identidades sino también del país mismo. Ambas igual de válidas y necesarias.
4. ¿Como evalúas la posibilidad de hablar de dinámicas trágicas y cómicas respecto a la identidad cultural?
Esta comparación me encanta, porque observo que la cultura es un campo de puestas en escena, de instalaciones y de constante representación. Eso me permite descubrir no sólo la capacidad creativa y poiética de las sociedades, principalmente en el juego de identidades (de acuerdo a con quién interactúo, dónde y para qué lo hago, asumo todo el tiempo diferentes identidades), sino también el hecho de que nuestros procesos identitarios parecieran oscilar entre lo trágico –lo inmutable del destino–, y lo cómico –las transgresión, la farsa, la invención, la innovación y la parodia. Antiguamente, la antropología tendía a mirar las identidades como algo estático y esencial que define inmutablemente a un sujeto o grupo, o como algo problemático que bordea la anomia dado que es contradictorio. Yo siento que lo fundamental de la identidad, es justamente su sentido teatral, cuyo carácter poiético le otorga una cualidad dinámica en la constitución de los individuos.

sábado, 28 de enero de 2012

Entrevista sobre el Carnaval en Bolivia. Una perspectiva desde la etnomusicología


Entrevista realizada por Bolivia TV. Televisión Boliviana. Canal 7
Lugar y Fecha: La Paz, Bolivia. 26/01/12
CN 7: Como etnomusicólogo, ¿qué es lo que destacaría hoy en día de eventos como el carnaval en nuestro medio?

En estos eventos se habla mucho sobre las tradiciones, las danzas, los significados y valores ancestrales que están contenidos en todas esas expresiones, además de su fuente vínculo con el mundo rural e indígena, algo que tanto nos caracteriza.

Todo bien. Pero, poco se sabe y poco se dice acerca de los ‘entretelones’ del carnaval, donde se observa fuertes tensiones entre los diferentes grupos sociales. Por ejemplo:

- Los ancianos tratan de mantener intactas sus tradiciones, mientras que los jóvenes buscan renovarlas incorporando nuevos elementos, muchos de ellos, abiertamente tecnológicos.
- Las bailarinas cada vez tienen los vestidos más cortos, mientras que de tanto en tanto, surge una discusión sobre el verdadero origen de una que otra danza o tonada.
- Las coreografías se estilizan cada vez más, aparecen colores mucho más ‘sintéticos’ en las vestimentas
- El uso de instrumentos musicales se aleja cada vez más de las épocas en que tradicionalmente deben ser tocados.

En fin. Vemos que en el carnaval, mucha gente se queja y critica los cambios, mientras que otros se sienten felices y satisfechos por ello. ¿Qué nos dice esa tensión?

Más allá de confirmar que efectivamente el carnaval es una época de inversión y quiebre de normas, más allá del goce y los placeres mundanos y dionisíacos que esta fiesta implica, donde es normal que encontremos fuertes y contradictorias dinámicas de la cultura; e, incluso, más allá del hecho de que hay muchos intereses económicos y de poder en este tipo de eventos culturales, creo que debemos poner atención en algo que considero fundamental: Me refiero a las innovaciones culturales:

Esto es: el conjunto de préstamos, apropiaciones, negociaciones, relecturas y reinvenciones de una gran cantidad de elementos culturales que circulan en nuestras sociedades (andina, urbana, amazónica, chaqueña, globalizada, clasemediera, minera, etc.)

Considero que en estos contextos abigarrados, la música puede ser como una especie de termómetro que nos permite observar (y, sobretodo, escuchar) las dinámicas culturales que nos rodean y nos caracterizan como grupo o como nación.

Yo creo fervientemente que, si bien eventos como el carnaval son momentos/espacios estrictamente audiovisuales, llenos de coloridas instalaciones, también éstos están repletos de saberes, valores, prácticas, comportamientos y productos musicales que siempre nos van a informar sobre la sociedad. Un paisaje sonoro, en suma, que nos muestra múltiples y complejas capas de materiales sonoros muy importantes para e pensamiento antropológico.

CN 7: Y, ¿por qué destaca estos aspectos?

No cabe duda de la importancia histórica y cultural de las tradiciones. Su creación y reproducción son mecanismos que nos permiten mantener vivas las fronteras identitarias que nos distinguen unos con otros, identidades que nos generan identificación y una fuerte sensación de grupo, de clase, incluso de nación.

Sin embargo, tendemos a mostrar, ver, estudiar y discutir sólo eso; como si nos inspiraran sólo los remanente culturales de nuestra historia, sólo los elementos que, luego de la colonia, han logrado mantenerse con el paso de los años. Me refiero a algo así como una cierta nostalgia del pasado que procura mostrar a las culturas como algo estático e inmutable.

Al respecto, me parece que muchas veces hacemos de cuenta que la cultura no trajera consigo conflictos y contradicciones entre nosotros mismos. Como si todos estuviésemos de acuerdo en la forma como debe ser nuestra cultura. Como si los préstamos, apropiaciones, negociaciones, relecturas y reinvenciones culturales no generaran conflictos y contradicciones internas.

Tendemos a olvidar que en el ámbito de la cultura, los conflictos no son necesariamente algo negativo. Desde mi punto de vista, los conflictos y las contradicciones son un motor fundamental para las dinámicas culturales.

Paradójicamente, el carnaval, como ya dije, es un tiempo en que todo está permitido, un período en que se acepta el quiebre de normas y hasta cierto punto, el descontrol y la innovación.

Sin embargo, debemos comprender que el quiebre de normas y la reinvención de tradiciones, no ocurre sólo en estos días. Esta es una tensión que caracteriza a toda sociedad desde antes que comencemos a caminar erguidos por el planeta. Es una característica muy humana la de repensar la cultura de manera constante.

Ahí, es crucial el rol de sujetos como, por ejemplo, los jóvenes y los viajantes: me refiero a esos sujetos curiosos, altamente creativos, y prolíficos inventores de tradiciones. Ya que siempre están poniendo nuestras tradiciones (‘nuestra cultura’) frente a un espejo, en un marco comparativo, a partir de lo cual suceden fenómenos como los intercambios culturales. Frente a esto, muchas personas se sienten incómodas y temerosas, porque entienden que esto implica un serio riesgo de perder la manera en que uno simplemente ES. Eso es muy comprensible, porque, por lo general, los ancianos, no viven de manera directamente experiencial lo que viven los jóvenes (cambios de épocas, de códigos, incluso de valores), y se sienten inseguros. Aquí, el desafío, intuyo que es descubrir la manera en que ambos, jóvenes y ancianos, aprendan unos de otros. Un intercambio ya no cultural, sino que esta vez deberá ser generacional.

Esto, por supuesto, tiene que ver con la posibilidad de que construyamos nuestras identidades ya no tanto a partir de antiguos rasgos ancestrales, míticos y tradicionales, sino también de aquellas cosas que nuestros hijos están aprendiendo y viviendo en estos tiempos. Dicho de otro modo, hablo de construir tradiciones también aprendiendo de nuestros hijos.

Inclusive, si te fijas bien, no estoy hablando tanto del reemplazo y substitución de todas nuestras tradiciones por las innovaciones y lo ajeno, sino de un diálogo justo entre ambos motores de la cultura: la permanencia y la innovación.

CN 7: Y, ¿por qué considera que la música, en eventos como el carnaval, puede ayudarnos a entender mejor los cambios culturales.

Quiérase o no, la música afecta nuestras vidas. Mucha veces, incluso las determina. Por ello, es que se convierte en un material que ha estado y está muy presente en nuestra historia.

Para mí, la música, más allá de ser un vehículo de entretenimiento, o una forma de goce estético y contemplativo, es también una forma muy singular de lenguaje que permite muchos y diferentes tipos de lecturas y discursos.

La etnomusicología nos enseña que todas esas lecturas y discursos son altamente válidos mientras tengan un mínimo grado de relevancia en la sociedad donde son creados. Me refiero el grado de incumbencia o pertinencia que una música tienen en un contexto. Lo que equivale a decir que una música es relevante para un grupo en la medida en que ésta tienen efectos claros en él.

Entonces, si estamos de acuerdo con esto, debemos prestar atención a la importancia que tiene los cambios y las permanencias para todos aquellos grupos diferentes que participan en eventos como el carnaval; no sólo a los que dicen detentar la tradición. Además, debemos creo yo, prestar atención tanto a los usos como a los significados que se les da a estas expresiones culturales desde las diferentes formas de ver y experienciar eventos audiovisuales como estos (¡obviamente, el cuerpo de un joven siente las cosas de manera diferente al de un anciano!).

No cabe duda: a través de la música podemos saber qué es lo que le preocupa a una sociedad, qué es lo que dice, qué es lo que elije como presente, como pasado; qué es lo que decide recordar y olvidar, cómo le suena el mundo.

lunes, 24 de octubre de 2011

[…AH! ¿NO ES CONSERVATORIO?]
[¿QUÉ COSA SERÁPS ESE 'CONVERSATORIO' QUE DICEN?]
[…a ver…]


conversatorio.
1. m. Col. y Perú. mesa redonda (‖ grupo de personas versadas en alguna materia).
2. m. Cuba, Ec., Méx., Pan. y R. Dom. Reunión concertada para tratar un tema. Conversatorios de paz.
3. m. Hond. rueda de prensa.


Pues bien, en el marco del Festival INDI, el día Jueves 3, a las 18:00 (salón Renzo Cotta de la Cinemateca Boliviana) estaré participando de un CONVERSATORIO, junto a los brillantes colegas MÚSICOS Adriana Aramayo y Gastón Arce Sejas, de Bolivia, y el hermano Manrico Montero (México). La convocatoria para este encuentro dice así:

"Reflexiones sobre experimentación sonora desde Bolivia ¿Cómo generar espacios de investigación y experimentación sonora en torno a sistemas, metodologías, que sean accesibles a músicos, no músicos, científicos, no científicos, artistas y no artistas, a partir de recursos accesibles que respondan a necesidades actuales?"

ENTONCES, EL ASUNTO ES AL ARTE SONORO Y LA MÚSICA…

¿A DÓNDE NOS LLEVARÁ ESTE 'ROLLAZO'?
…LOS ESPERAMOS…


sábado, 8 de octubre de 2011

KUTIKUTIMUY pisando

La Paz, 1 a 5 de Noviembre, Cinemateca Boliviana (9:00 - 21:00).Instalación audiovisual con proyectores analógicos Low tech. Una obra conjunta con Sandra De Berduccy (Berdebértigo) en el contexto del Festival INDI, Interacciones Digitales. (Curadora María Schneider).
Publicación de dos libros sobre Etnomusicología en Bolivia:


"Curaciones de Luna Nueva. Saberes, prácticas y productos musicales en Lomerío".


Un trabajo inolvidable, desarrollado en colaboración con un equipo de investigación, conformado éste por colegas y amigos. Entre otras cosas, hemos trabajado entorno al concepto de 'paisajes sonoro-musicales', destacando cómo ambos, paisaje sonoro y sistema musical, se interrelacionan y alimentan mutuamente. Así, se sugiere que un trabajo robusto de investigación etnomusicológica, desde esta perspectiva contemporánea, no puede dejar de lado esta relación (algo que, al parecer, no ha sido desarrollado por las investigaciones hechas en Bolivia).





Escuchar la música como sistema. Escucharla no como fenómeno sonoro solamente, sino también como la interacción de varios elementos complejos como valores, emociones, actitudes, comportamientos, manejos corporales, y formas de ver y vibrar el planeta. Este es el punto de partida de esta investigación que trata sobre los saberes, las prácticas y los productos musicales ‘en’ Lomerío. Y ¿por qué no ‘de’ Lomerío? Porque, desde una perspectiva multi-local, la música como sistema se muestra totalmente permeada de numerosas capas sonoras que, además de ser cotidianas, acaban determinando todo evento musical. Así, cuando nos propusimos estudiar las músicas consideradas como ‘tradicionales’ por los lomerianos, alcanzamos un estudio completo incluyendo también lo que viene a ser lo ‘no-tradicional’, que hoy en día, paradójicamente, a veces es lo que más se escucha.

Un enfoque etnomusicológico así, no está exento de conflictos y tensiones, las mismas que ponen en relieve la variedad de ‘entendimientos acerca de lo ‘musical’, y que justamente se convierten en el motor que hace andar todo un sistema cultural. Así, teniendo al conflicto como engranaje, esa complejidad se ha puesto en evidencia. Gracias a ello, descubrimos esa complejidad musical cuyas perspectivas van desplazándose y a la vez deslindando lo ‘propio’ de lo ‘ajeno’; mostrando abiertamente dinámicas sociales, ‘repertorios’, trayectorias, negociaciones, incomunicaciones, contradicciones, apropiaciones, préstamos e imposiciones, todos ellos insertos en la experiencia musical local.

Así, través de las denominadas “Sesiones de Discusión”, entrevistas en profundidad, “Sesiones de Audición” con músicos y no-músicos, grabaciones de campo, encuentros interculturales, y la perspectiva múltiple y dialógica de las voces de muchos lomerianos, se ha empezado a dibujar el paisaje sonoro-musical de nueve comunidades lomerianas. Una experiencia que, entre tantas cosas, nos ha enseñado que reconocer una música como ‘propia’, no significa que ésta se convierta en algo estático e inmutable; y que la presencia de músicas que nos son ‘ajenas’, instalada ya en nuestro cotidiano, no necesariamente significa que lo hemos perdido todo, además de la noción de quienes somos.


Abordar lo musical de esta manera, ha permitido también iniciar una profunda reflexión sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje de la música en estos contextos, desplegando una serie de cuestionamientos respecto al papel de las escuelas en la educación musical, los contenidos pedagógicos, la transmisión de conocimientos entre generaciones, las expectativas frente a la difusión de la música local y el uso de notaciones escritas para este fin.
Con todo, que sea éste apenas un primer esbozo, modesto y aproximativo, que está todavía lejos de poderse comparar con la inmensa complejidad cultural y social que caracteriza a esta población de Tierras Bajas, que esta vez nos muestra su riqueza sonoro-musical. Lomerío definitivamente es un territorio donde, a través de la danza, el canto, la instrumentación y la creatividad, podemos comprender procesos históricos y sociales dinámicos, apropiaciones simbólicas, tensiones políticas, valorizaciones estéticas, representaciones sociales sobre la vida cotidiana, la ritualidad, la producción y la visión de la naturaleza y el mundo. Un territorio donde, quien quiere aprender música, y siente que no tiene el ‘don’, puede comenzar a hacerlo conociendo acerca de las curaciones de Luna Nueva.
 

Este libro ha inspirado y servido de fundamento para la segunda publicación.

"Guía Introductoria para Investigación de Saberes, Prácticas y Productos Musicales"





Un trabajo dirigido a personas, hombres y mujeres, de cualquier lugar del país, que tengan el deseo de desarrollar una investigación sobre los diferentes saberes musicales de manera autónoma y ordenada. El objetivo no es formar etnomusicólogos/as, ni agotar en estas páginas todo lo que puede implicar una investigación sobre las músicas. Pretendemos más bien, contribuir al desarrollo de investigadores/as de campo que, con más o menos experiencia, pero
con una buena dosis de sensibilidad y familiaridad con la música, puedan tener injerencia directa en su propia realidad teniendo la capacidad de manejar una 'caja de herramientas' para describir y analizar de manera consistente la música que se desarrolla en su propio contexto.

A partir de ello, se espera que estas personas puedan participar en el desarrollo de políticas. programas y proyectos propios que busquen no sólo la preservación de antiguas tradiciones musicales, sino también, el surgimiento y desarrollo de nuevas, bajo la premisa de que puede haber un conocimiento democrático acerca de las músicas: una experiencia propia
del ser humano que acontece todo el tiempo y en cualquier lugar del planeta.

Este esfuerzo ha sido asumido en su integridad por el Programa de Apoyo al Arte (ProAa-FAUTAPO. Agradecemos enormemente la confianza depositada en esta labor y la colaboración de todos y cada uno de sus miembros para que este trabajo pueda ser posible. Esperamos también que este esfuerzo contribuya para que las culturas musicales del país las 'tradicionales' y las que están 'por venir', sigan el camino que sus propios cultores decidan trazar, en la medida en que reconozcamos, cada vez con mayor convicción, el grado en que la música es una forma de conocer, entender y transformar el mundo en el que vivimos.

Esperamos que pueda servir para compartir ideas. Bueno será recibir comentarios sobre ambos dos trabajos.